Un mundo de gitanos, de amores prohibidos,
de secretos inconfensables y odios ancestrales. Los Heredia
y los Amaya, dos familias enfrentadas.
Hace 25 años Jano Amaya (Antonio Grimau) perdió
al amor de su vida, Amparo (Luisina Brando) quién
se casó con Lázaro Heredia (Arnaldo André),
su amigo de la infancia. El destino jugado por sus padres
hizo que uno se quedara con la mujer del otro y así
nació una rivalidad signada por el odio y la venganza.
Jano Intentará recuperar a Amparo, quien sigue enamorada
de Lázaro, aún cuando ese hombre estaba destinado
a su hermana Alba (Betiana Blum).
Amador (Osvaldo Laport) es uno de
los hermanos de Lázaro y se enamora perdidamente
de Mora Amaya (Julieta Díaz), la hija de Jano que
acaba de llegar de Uruguay, donde vivía con su madre,
después de que ésta abandonara a Jano y fuera
excluída del clan deshonrosamente. El amor de Mora
y Amador se ve impedido por el odio de sus familias y por
la aparición de Josemi (Juan Darthés), el
otro hermano de Lázaro, quien también se enamora
de Mora. Amador decide renunciar a este amor, mientras Isa
(Romina Gaetani), la hija de Alba, cae en el hechizo de
los Heredia y se enamora de él.
Maite (Malena Solda) es la hermana
menor de los Heredia, Lázaro pretende que se case
con un gitano adinerado. Ella no puede rehusarse, pero mantiene
un romance secreto con el Niño (Joaquín Fourriel),
el menor de los Amaya.
Amador no quiere seguir bajo el mando
de su hermano mayor, quien se convirtió en el jefe
de la familia después de la muerte de su padre. Se
enfrenta con Lázaro y decide abrir un lugar sagrado:
el tablado de su padre. Un sitio que después de su
muerte fue cerrado para siempre y que todos los hermanos
juraron no volver a abrir. Cuando el
juramento es violado la armonía familiar se rompe.